Cada programa del catálogo sigue una misma secuencia de trabajo: primero la fundamentación teórica, después el taller aplicado y al final un proyecto integrador que reúne lo visto durante la cohorte. En las modalidades presencial y semipresencial los talleres se dictan en las aulas y la biblioteca del campus de Asunción; en la modalidad virtual en vivo, las sesiones sincrónicas mantienen el intercambio con el docente y con el grupo. Los sílabos descargables detallan semana por semana los temas, las lecturas obligatorias y los entregables, de modo que el estudiante sabe de antemano qué se espera de él. Los perfiles docentes combinan experiencia académica con trayectoria profesional en organizaciones locales, y los convenios de práctica permiten aplicar lo aprendido en contextos reales según el área. La evaluación considera la participación en clase, los trabajos parciales y el proyecto final.
Antes de inscribirte conviene saber qué cubre exactamente nuestra secuencia de aprendizaje y qué queda fuera de ella. Estas precisiones evitan malentendidos sobre la carga horaria, la asistencia y el rol de los talleres.
La estructura de fundamentación teórica, taller aplicado y proyecto integrador es común al catálogo, pero el peso de cada momento cambia según el área. En negocios y gestión el taller suele ocupar más semanas que en ciencias sociales, donde la lectura y el debate ocupan buena parte del sílabo. El detalle por semana aparece siempre en el documento descargable de cada programa.
Virtual en vivo implica sesiones sincrónicas con docente y grupo en un horario fijo, no videos que se ven cuando uno quiere. Se pide conexión estable, cámara y participación activa. Si por trabajo o viaje no puedes sostener ese ritmo, la modalidad semipresencial del mismo programa puede ser una alternativa más realista.
No. Los convenios habilitan el marco para que puedas realizar horas de práctica en organizaciones locales, pero la asignación depende de la disponibilidad de cada institución y del área. La coordinación académica acompaña el proceso, revisa el perfil del estudiante y confirma el cupo antes de que comience el periodo de práctica.
La nota combina tres componentes: participación en las sesiones, trabajos parciales entregados durante el cursado y el proyecto integrador de cierre. Ninguno se aprueba de forma aislada. Los criterios exactos, los plazos y las condiciones de recuperación están descritos en el sílabo que se publica antes del inicio de cada cohorte.
No son equivalentes. Un curso de extensión acredita horas de actualización sobre un tema puntual y está pensado para egresados o profesionales en ejercicio. Un diplomado supone mayor carga horaria, evaluación más extensa y un proyecto integrador. Conviene revisar el sílabo de ambos antes de decidir cuál se ajusta a lo que buscas.
El cambio se evalúa caso por caso y depende del avance del grupo y de la disponibilidad de vacantes en la otra modalidad. No es un trámite automático. Si prevés dificultades para sostener el horario, lo recomendable es plantearlo durante la entrevista informativa previa a la inscripción, no después de comenzar.